miércoles, 16 de noviembre de 2016

Trastorno de disociación de la personalidad

¿Qué es?


Es la existencia de dos o más identidades o estados de la personalidad que controlan el comportamiento del individuo de modo recurrente. Generalmente hay una identidad primaria con el nombre del individuo, que es pasiva y dependiente. La disociación puede afectar a la subjetividad de una persona en forma de pensamientos, sentimientos y acciones que parecen no provenir de ninguna parte, o se ve a sí misma llevando a cabo una acción como si estuviera controlada por una fuerza externa. Cada personalidad se vive como una historia personal, una imagen, una identidad e incluso un nombre distintos. En algunos casos las personalidades pueden diferir en la edad, el sexo y los conocimientos generales, entre otros. Puede existir pérdida de memoria no sólo durante períodos de tiempo recurrentes, sino también una pérdida total de la memoria correspondiente a gran parte de la infancia.
Se ha sugerido que la alta incidencia de este trastorno en Estados Unidos indica que se trata de una enfermedad ligada a la cultura. Es preciso ser precavido a la hora de diagnosticar este trastorno en los niños ya que a esta edad las manifestaciones pueden llamar menos la atención que si se producen en la adolescencia o en la edad adulta.
El trastorno de identidad disociativo es más frecuente en las mujeres que en los varones; en la infancia la proporción niña/niño es más o menos pareja, aunque la información que se posee al respecto es escasa. Las mujeres tienden a presentar más identidades que los varones.

Criterios para el diagnóstico

  • Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo). 
  • Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo. 
  • Incapacidad para recordar información personal importante. 
  • El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica. 

¿Cuál es la causa de la disociación y de los trastornos disociativos? 

  • No existe la probabilidad de que una tendencia a disociar sea heredada. 
  • Por lo general, el repetido abuso físico y/o sexual y otras formas de trauma durante la infancia se asocian al desarrollo de éstos trastornos. 
  • En el contexto de un trauma crónico y severo en la niñez, la disociación puede ser considerada adaptativa porque reduce el intenso dolor emocional. Sin embargo, si la disociación continúa en la edad adulta, cuando el peligro original ya no existe, puede ser disfuncional, ya que el adulto se desconecta automáticamente de las situaciones que percibe como peligrosas o amenazantes, sin poder determinar si existe un peligro real. Esto deja a la persona fuera de contacto en muchas situaciones de la vida diaria, e incapaz protegerse en momentos de verdadero peligro.
  • La disociación puede también ocurrir cuando ha habido abuso emocional.  Los niños pueden también disociar en las familias en las que los padres son amenazadores, imprevisibles, disocian ellos mismos, o utilizan un estilo de comunicación altamente contradictorio.

Problemas para manejar las emociones

Uno de los problemas principales para la persona con un trastorno disociativo es la alteración de la regulación de las emociones; es decir, la dificultad para tolerar y manejar experiencias emocionales intensas. Este problema procede en parte de haber tenido pocas oportunidades de aprender a modular sus emociones. Los problemas en el manejo de las emociones se componen de la intrusión repentina de recuerdos traumáticos y de las emociones abrumadoras que los acompañan.

La incapacidad para manejar emociones intensas puede desencadenar un cambio en el estado del yo, desde un estado de ánimo a otro. La despersonalización, la amnesia y la confusión de la identidad pueden considerarse esfuerzos de autorregulación cuando la regulación de las emociones falla. Como última alternativa de una mente abrumada para escapar del miedo, una persona puede, inconscientemente, adaptarse creyendo que es alguien diferente. Así, la experiencia traumática que la persona no se ve capaz de afrontar o admitir, queda en un compartimento aislado de su mente, desconectado del resto, y desarrollándose de un modo independiente con cada repetición del trauma hasta dar lugar a una personalidad diferente.

No es raro que una de las personalidades sea agresiva y sienta ira y desprecio hacia la personalidad víctima, a quien considera débil, cobarde y merecedora del castigo. Esta personalidad airada ha observado a la víctima desde fuera sin sentir nada hacia ella.

Posibles soluciones

Uno de los pasos principales para la integración de esta personalidad es lograr que sienta compasión por la víctima y empatía hacia ella. La aproximación terapéutica requiere ayudar a construir la confianza en la capacidad de una persona para tolerar sus emociones, aprender, y crecer como persona.

Prevalencia de los trastornos disociativos

Algunos estudios indican que la disociación ocurre en un 2-3 % de la población en general. Otros estiman un índice del 10% para todos los trastornos disociativos. La disociación puede darse en formas agudas o crónicas. Inmediatamente después de un trauma severo, la incidencia de fenómenos disociativos es alta. Aproximadamente el 73 % de las personas expuestas a un incidente traumático experimentarán estados disociativos. Sin embargo, para la mayoría de las personas estas experiencias desaparecerán por sí mismas en algunas semanas.
  •  Trastorno de identidad disociativo. Entre el 0,1 y el 1 %. En pacientes psiquiátricos la prevalencia oscila entre el 5 y el 10.Image result for double personality art

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